En 1900 publica Melchor de Palau "Cantares populares y literarios", obra que incluye una nutrida serie de cantares anónimos y otra, igualmente abundante, con muestras numéricamente variables de 76 poetas conocidos, algunos lejos de ser catalogados como poetas de cantares, tal es el caso de Unamuno y Blanca de los Ríos.
Establece una clasificación temática para los anónimos y dispone los "literarios" - que así denomina a los de procedencia culta- en una antología desordenada, sin datos de fecha ni lugar de procedencia.
Palau estima que el cantar es una de las características del siglo XIX, y por este motivo espera que no sea olvidado por aquellos que tracen su historia literaria. Defiende asímismo la calidad artística de las imitaciones y afirma que bajo el anonimato se esconden no pocos cantares de aquella procedencia, que figuran como patrimonio de la "musa popular"

(Fuente: Mª Isabel de Castro García)